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sábado, 1 de febrero de 2014

EL PAPA FRANCISCO CON LA RENOVACION CARISMATICA EN ITALIA

UN HECHO INÉDITO - Una gran gratitud invade al pueblo de la Renovación Carismática Católica de Italia al recibir la noticia que el Papa Francisco acudirá al encuentro anual de la Renovación Carismática en Italia - primer papa en hacerlo. (ZENIT.org) El Papa Francisco acudirá al Estadio Olímpico de Roma para participar en la 37ª Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica de Italia que se celebra el 1 y 2 de junio, 2014. "Una gran gratitud invade al pueblo de la Renovación Carismática por esta extraordinaria noticia hecha oficial por la Secretaria de Estado Vaticano al Presidente de la RCC", se puede leer en el comunicado de prensa publicado este 29 de enero por el movimiento. Es un encuentro de miles de personas que tradicionalmente se celebraba en Rímini (en la costa adriática), pero debido a la presencia del Papa, este año tendrá lugar en la capital italiana. Hay una gran movilización por parte de párrocos y fieles laicos que, aún no perteneciendo a la Renovación, "agradecidos por la oportunidad desean unirse a este gran evento de oración y de evangelización organizado por la Renovación en respuesta al deseo de papa Francisco de poner la Iglesia en ´salida´ misionera para testimoniar la alegría del Evangelio". La presencia del Papa Francisco en un encuentro de esta corriente eclesial será un hecho histórico e inédito en la historia de la Renovación y la Iglesia. Ha sucedido varias veces que líderes de la RCC o miles de miembros de ella acudiesen a San Pedro del Vaticano a encuentros con los Papas anteriores, pero no pasó nunca que un Papa saliese del Vaticano para acudir a un encuentro específico de la Renovación Carismática. La nota de prensa indica, además, refiriéndose al escenario del Estadio Olímpico, que "será la primera vez que el Papa visite uno de los ´areópagos´ de nuestro tiempo, uno de los lugares símbolos de la capital, para unirse a los 50.000 fieles que está previsto que lleguen de distintas partes de Italia y del mundo". Lo que Francisco dice de los carismáticos Durante la rueda de prensa que el Pontífice dio a los periodistas en el vuelo de vuelta de la JMJ de Río de Janeiro el pasado mes de julio tuvo ocasión de hablar sobre la Renovación Carismática. Respondiendo a la siguiente pregunta de un periodista: "El Movimiento de la Renovación Carismática, ¿es una baza para evitar que los fieles se vayan a las iglesias pentecostales?" El Santo Padre dijo en aquella ocasión que "hace años, al final de los años setenta, inicio de los ochenta, yo no los podía ver. Una vez, hablando con ellos, dije esta frase: ´Éstos confunden una celebración litúrgica con una escuela de samba´. Esto fue lo que dije. Me he arrepentido. Después los he conocido mejor. Es también cierto que el movimiento, con buenos asesores, ha hecho un buen camino. Y ahora creo que este movimiento, en general, hace mucho bien a la Iglesia. En Buenos Aires, yo les reunía frecuentemente y una vez al año celebraba la Misa con todos ellos en la catedral. Les he apoyado siempre, cuando me he convertido, cuando he visto el bien que hacían. Porque en este momento de la Iglesia ―y aquí amplío un poco la respuesta― creo que los movimientos son necesarios. Los movimientos son una gracia del Espíritu. “¿Pero cómo se puede sostener un movimiento que es tan libre?”. También la Iglesia es libre. El Espíritu Santo hace lo que quiere. Además, Él hace el trabajo de la armonía, pero creo que los movimientos son una gracia: aquellos movimientos que tienen el espíritu de la Iglesia. Por eso creo que el Movimiento de la Renovación Carismática no sólo sirve para evitar que algunos pasen a las confesiones pentecostales: no es eso. Sirve a la misma Iglesia. Nos renueva. Y cada uno busca su propio movimiento según su propio carisma, donde lo lleva el Espíritu". La oración de alabanza Por otro lado, precisamente en el día anterior, el 28 de enero, en la homilía de Santa Marta, el Papa mencionó a la Renovación Carismática al hablar de la oración de alabanza, afirmando que no debe ser algo propio solo de la Renovación Carismática sino de todos los cristianos. La Asamblea Nacional de la RCC en Italia el año pasado contó con la presencia de monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. En esa ocasión, monseñor Fisichella dijo a los participantes: "Esta mañana, antes de salir, he estado con el papa Francisco. Le he dicho: "Santo Padre, dentro de poco me tengo que marchar. Voy a Rímini, donde hay miles y miles de fieles de la Renovación Carismática: hombres, mujeres, jóvenes". El Papa con una gran sonrisa me ha dicho: ¡Diles que les quiero mucho!"



Texto completo AQUI

viernes, 5 de octubre de 2007


GRUPO DE ORACIÓN CARISMÁTICA

“NUESTRA SEÑORA DE NAREK”

Alabando al Señor en la Parroquia desde
el 19 de marzo de 1982 ¿Lo sabías?




NOS REUNIMOS A ALABAR AL SEÑOR
TODOS LOS JUEVES:
Misa 19 hs.- 19:30 hs. oración.

¿Quieres ser feliz?
¡Ven, y alabemos juntos al Señor!

El Espíritu Santo ha cambiado nuestras vidas.
Te lo queremos contar.
La tuya puede cambiar también

domingo, 29 de julio de 2007



ENSEÑANZAS VARIAS
LECTIO DIVINA
¿Cómo es tu oración?

La ‘Lectio Divina’ es un ejercicio de escucha de la Palabra que capta al misterio del Verbo encarnado y penetra, por tanto, en el misterio mismo de Dios. El término ‘Lectio divina’ viene de la tradición patrística y significa literalmente ‘lectura divina’. Es aprender aleer la Escritura con espíritu de oración como Palabra de Dios, con espíritu de humilde escucha de esta Palabra que nos habla en el ámbito de nuestra vida y en el cuadro de la Iglesia y de su enseñanza. No es, pues, una lectura privada, no es un estudio, no es instrumento cultural, es un auténtico momento de oración. En algunas tradiciones monásticas representa, junto con el breviario, la oración por excelencia. La ‘Lectio divina’ es una actividad compleja, progresiva, hecha de etapas o momentos sucesivos.

1) Lectura: Leer y releer la Escritura, pluma en mano, anotando las acciones, personas, palabras que nos impresionen.

2) Meditación: Aquí me pregunto: ¿qué me dice este texto a mi, hoy?

3) Oración: Nace de la meditación. Señor haz que pueda comprender los valores permanentes de este texto y que yo no lo tengo. Llegará un momento que esta plegaria también se podrá manifestar como petición de perdón o de luz, o como oblación.

4) Contemplación: Es difícil explicar. Se trata de detenerse amorosamente en el texto. Es adoración, alabanza, silencio, ante Aquel que es la meta final de mi oración.

5) Consolación: Es la alegría de orar, es sentir íntimamente el gusto de Dios y de las cosas de Cristo. Es un don que ordinariamente se presenta en el ambiente de la Lectio divina, aunque el Espíritu es libre de comunicarlo cuando quiere.

6) Discernimiento: Reconocimiento de los impulsos interiores. Mediante el gusto del Evangelio, mediante una especie de olfato espiritual para las cosas de Cristo, nos hacemos sensibles para descubrir lo que es evangélico y lo que no lo es. No hemos sido llamados solamente a observar los mandamientos sino a seguir a Cristo Jesús.

7) Deliberación: Opciones evangélicas. La experiencia interior de consolacio-nes y desolaciones nos enseña a discernir y por lo tanto a decidir según Dios.

8) Acción: Compromisos cristianos. Es el momento de hacer la lectura divina y la acción, no son carriles paralelos. No leemos la escritura para sacar fuerzas y cumplir lo que ya hemos resuelto. Al contrario la leemos y la meditamos para que nazcan de ahí las decisiones precisas y para que la fuerza consoladora del Espíritu nos ayude a ponerlas en práctica. No se trata de orar más para obrar mejor, sino de orar más para saber lo que debo hacer.


POTENCIAS DEL ALMA

- Memoria: Consiste en recordar una meditación, un pasaje, un salmo. El esfuerzo nos hace palpar la riqueza del texto. Un auténtico ejercicio de la memoria es repasar los acontecimientos con el corazón, como lo hacía María.

- Entendimiento: (Meditación), esfuerzo por descubrir el sentido de los acontecimientos. No basta recordarlos, hay comprenderlos, entender los hechos y desentrañar su significado.

- Voluntad: Abarca todo lo que en el hombre es don de sí, amor, y por lo tanto, también entra ahí la oración como expresión de afecto, de impulso, de anhelo. La voluntad viene a ser la oración y la contemplación, con las consecuencia que brotan de ella.

LA ORACION

Busca un lugar para conversar con el Señor. Haz un pequeño santuario. Si tienes una imagen de María o de Jesús, un crucifijo, ponlo en tu lugar de oración, si lo deseas enciende una vela al comenzar la oración para lograr un clima de intimidad y reverencia. Procura dejar de lado las preocupaciones, esto no es fácil al principio, vienen muchas ideas a la cabeza. Deja que entren y salgan sin apurarse. Entrega todas estas ideas e inquietudes a Dios. Pide la gracia para poder orar en paz.

Dile al Señor: Señor creo que Tú estás aquí, que Tú me escuchas, que Tú me amas. Lee los Evangelios, lentamente gustando las palabras. Da vueltas alrededor de una frase, una palabra, una escena y permanece en silencio escuchando.

Pregúntale al Señor: ¿Señor, qué quieres decirme en este texto, cuál es el mensaje o palabra profética que me das para iluminar mi vida.

Mientras encuentras gusto, provecho, gozo, paz, ahí quédate. Si algo te perturba o te asusta, pregúntate por qué esa turbación y anótalo en el cuaderno. Escribe lo que sientas, lo que quieras decirle, lo que El te diga. Escribe lo que sientas en el corazón.

Si estás meditando un texto del Evangelio, mira las personas, escucha las palabras, mira las acciones. Hazlo como si estuvieras presente en el cuadro. Si alguna palabra te llama la atención y te produce algún sentimiento, quédate rumiándola, no importa que sea algo vago o confuso. Es una buena forma de orar.

Trata de conversar con El sobre tu alegría, confianza, pena, problema, pasado, futuro, escribe todo lo que sientas.

Durante la oración déjate llevar y siéntete igual a las gaviotas volando sobre el mar, al atardecer. Lo más importante es que en este tiempo puedas compartir tu vida con El y experimentar su presencia en ti.

Termina con un Padre Nuestro (Dilo de manera lenta).



SANTIFICACIÓN y EDIFICACIÓN
Santificación.

A través de la Encarnación de Jesús, Dios nos abrió el camino a la santidad. Jesús llevó una vida santa, en obediencia total al Padre. No tuvo miedo de implicarse en temas sociales, políticos o de relación.. La santidad es una llamada universal para cada cristiano. El Catecismo nos recuerda: ‘Todos los cristianos de todo estado o condición están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos están llamados a la santidad. (No. 2013). Si queremos ser santos, nuestra mirada tiene que estar puesta en Jesús. La santidad no es algo que podamos lograr por nuestro esfuerzo personal. Pero es necesario que por medio de la oración nos apropiemos de este don que Dios nos quiere regalar.

. Esta llamada a la santidad es una continua lucha que comienza en el ámbito personal pero se extiendo al ámbito eclesial y social. San Pablo nos recuerda continuamente que no hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. Al abrazar la santidad, comienza nuestra madurez eclesial. Ser santo es dar testimonio del Evangelio a través de nuestras palabras y acciones. La vocación del laico es ‘santificar lo temporal’.

El Papa Juan Pablo II de feliz memoria, hablando de la “vocación a la santidad”, dijo entre otras cosas, lo siguiente. " La vocación a la santidad" es la gracia y la meta de todo creyente, conforme nos recuerda el Señor: "Sed santos, porque yo, el Señor, Dios vuestro, soy santo" (Levítico 19, 2).
En la Carta apostólica Novo Millennio Ineunte he invitado a poner "la programación pastoral en el signo de la santidad", para "expresar la convicción de que el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción en Cristo y la inhabitación de su Espíritu. Sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial. Es el momento de proponer de nuevo a todos, con convicción, este ‘alto grado’ de la vida cristiana ordinaria: la vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección" (n° 31).
Tarea primaria de la Iglesia es acompañar a los cristianos por el camino de la santidad, con el fin de que iluminados por la inteligencia de la fe, aprendan a conocer y a contemplar el rostro de Cristo y a redescubrir en Él la auténtica identidad y la misión que el Señor confía a cada uno. De tal modo que lleguen a estar ‘edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, teniendo como piedra angular al mismo Jesucristo. En Él cada construcción crece bien ordenada para ser templo santo en el Señor’ (Ef. 2. 20-21).
La Iglesia reúne en sí todas las vocaciones que Dios suscita entre sus hijos y se configura a sí misma como reflejo luminoso del misterio de la Santísima Trinidad. Como ‘pueblo congregado por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’, lleva en sí el misterio del Padre que llama a todos a santificar su nombre y a cumplir su voluntad; custodia el misterio del Hijo que, enviado por el Padre a anunciar el Reino de Dios, invita a todos a seguirle; es depositaria del misterio del Espíritu Santo que consagra para la misión que el Padre ha elegido mediante su Hijo Jesucristo.
La Comunidad eclesial es el lugar donde se expresan las diversas vocaciones suscitadas por el Señor. La Iglesia es ‘casa de la santidad’ … Sí, cada vocación en la Iglesia está al servicio de la santidad, algunas, sobre todo, como la vocación al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada lo son de modo especialísimo.”
Los laicos. ¿Quiénes son los laicos?
Son ‘los fieles cristianos a los cuales corresponde trabajar por el Reino de Dios, gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios’. A los laicos, nos toca buscar la santidad en nuestro estado laical. Para esto necesitamos estar insertos en Cristo por nuestro Bautismo, como sarmiento en la Vid y estar en comunión con el Pueblo de Dios.

Los laicos, por el bautismo, hemos sido ungidos como Sacerdotes, Reyes y Profetas. (I Pedro 2, 9-10) y por eso, participamos del oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo, Somos llamados a ser testigos y pregoneros de la fe, unidos a Cristo. Tenemos nuestro sacerdocio común, participamos en el oficio real de Cristo sirviendo al Reino, difundiéndolo. A los laicos nos toca darle a la creación todo su valor originario, ordenando lo creado al bien del hombre, tonel poder del Resucitado. Cada fiel laico tiene que vivir en relación a todo el Cuerpo de Cristo. (I Cor 12, 14-30). Y nos toca ser co-creativos con Dios en cuanto al mundo material, social, político, religioso. Tiene que luchar contra el secularismo, que es el ‘olvido de Dios’, la indiferencia, la adoración de los falsos dioses, el ateísmo. Estamos en el mundo como ‘Pueblo de Dios’, sin ser del mundo. Y continuamente tenemos que preguntarnos: ¿Qué me pide Jesús a mí?


Novo millennio ineunte - La santidad Nos. 30 y 31.
30. En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad. … hacer hincapié en la santidad es más que nunca una urgencia pastoral. Conviene además descubrir en todo su valor programático el capítulo V de la ‘Constitución Dogmática Lumen gentium’ sobre la Iglesia, dedicado a la «vocación universal a la santidad». … Descubrir a la Iglesia como « misterio », es decir, como pueblo «congregado en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», llevaba a descubrir también su «santidad», entendida en su sentido fundamental de pertenecer a Aquél que por excelencia es el Santo, el «tres veces Santo» (cf. Is 6,3). Confesar a la Iglesia como santa significa mostrar su rostro de Esposa de Cristo, por la cual Él se entregó, precisamente para santificarla (cf. Ef 5,25-26). Este don de santidad, por así decir, objetiva, se da a cada bautizado.
Pero el don se plasma a su vez en un compromiso que ha de dirigir toda la vida cristiana: «Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación » (1 Ts 4,3). Es un compromiso que no afecta sólo a algunos cristianos: «Todos los cristianos, de cualquier clase o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor».
31. Recordar esta verdad elemental, poniéndola como fundamento de la programación pastoral que nos atañe al inicio del nuevo milenio, podría parecer, en un primer momento, algo poco práctico. ¿Acaso se puede «programar » la santidad? ¿Qué puede significar esta palabra en la lógica de un plan pastoral?
En realidad, poner la programación pastoral bajo el signo de la santidad es una opción llena de consecuencias. Significa expresar la convicción de que, si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción en Cristo y la inhabitación de su Espíritu, sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial. Preguntar a un catecúmeno, «¿quieres recibir el Bautismo?», significa al mismo tiempo preguntarle, «¿quieres ser santo?» Significa ponerle en el camino del Sermón de la Montaña: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).

… Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno. … Los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe enriquecer la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia. …Dice la Palabra: Dios hará de ustedes como de piedras vivas, un templo espiritual, un sacerdocio santo, que por medio de Jesucristo, ofrezca sacrificios espirituales, agradables a Dios. (II Pedro 2, 5). La “actividad santificadora”: es la tarea de ‘edificación y transformación’ que el Espíritu va obrando en el Pueblo de Dios, dándoles un corazón nuevo y un nuevo espíritu (Ezequiel 11, 19).


Para que podamos vivir en santidad, Dios nos regala
‘Gracias de Santificación’, que al mismo tiempo son ‘Gracias de Edificación’.

En nuestro camino de santificación y edificación, existen tres pasos que se dan simultáneamente:
· Lo deformado tiene que ser reformado. (Purificación)
· Lo reformado tiene que ser con-formado a Cristo. (Iluminación)
· Lo con-formado tiene que ser transformado; somos transformados en otros Cristos. (Unificación).

Esta tarea la realiza el Espíritu Santo en nosotros, cuando quiere y cómo quiere. Y, como somos una unidad, trabaja en nuestros tres niveles: espiritual, síquica y física. Realiza su tarea para que podamos crecer hasta nuestra ‘Estatura de Cristo’. La ‘Estatura de Cristo’ es diferente en cada uno de nosotros, cada uno tenemos cualidades diferentes y reflejamos a Cristo de manera diferente.

Gracias al Espíritu Santo marchamos hacia esa semejanza con Jesús, hacia nuestra santificación. San Pablo dice en Rom 8, 29: estamos llamados a ‘con-formarnos’ a Cristo. En II Cor 3, 18 leemos: “nosotros como espejos reflejamos la gloria de Cristo y estamos subiendo de gloria en gloria por la gracia del Señor”.


Río Nuevo.
Creo que ustedes la vez pasada vieron como en un pantallaza, el Río de nuestra vida, pero vieron el Río Viejo con nuestra parte negativa. Ahora vamos a ver en un pantallaza, cómo el Espíritu Santo va armonizando nuestra parte sicológica y espiritual, dando lugar a un Río Nuevo.

Vamos a dibujar ahora nuestro RIO NUEVO y explicarlo:






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1. Tenemos las mismas TENDENCIAS FUNDAMENTALES O BASICAS, o sea las mismas fuentes de Conservación, Desarrollo, Comunicación, Trascendencia, que son buenas, permanecen en pie y siempre siguen corriendo bien, son puestos por Dios y aún a pesar del pecado original son permanentes.

2. Las TENDENCIAS VICIADAS son perfeccionadas por las GRACIAS DE SANTIFICACION que también nos EDIFICAN: ‘DONES, VIRTUDES, CARISMAS, FRUTOS’ del Espíritu. Son los dones y las virtudes de la fe, la esperanza y el amor, es decir que se transforman en una especie de segunda naturaleza que nos refuerza. Estas gracias de santificación y edificación, son asistencias permanentes del Espíritu Santo hacia el bien.

3.: Las HERIDAS EMOCIONALES O SICOLOGICAS, son reemplazadas por la EXPERIENCIA DEL APOSTOL, DE SANACION Y SANTIFICACION, de APOSTOLADO. Son como esos árboles que, como dice el Libro de Ezequiel, y el Libro del Apocalipsis, salen del Templo de Dios, crecen al lado de río, árboles que producen fruto los doce meses del año, árboles cuyas hojas sirven para sanar. Son las experiencias inolvidables de la acción de Dios en nosotros, son un regalo para siempre. Son momentos de especial bendición, porque alimentan nuestra fe, esperanza y confianza en Dios.

4. Las ATADURAS MENTALES, son transformadas en un lago grande, como un ancho y hermoso lago de Genesaret donde nos encontramos con abundancia de peces de todos tamaños; son experiencias apostólicas, con gracias carismáticas. Es un gran lago de AMOR a los HIJOS DE DIOS, LIBERTAD, VERDAD. Comenzamos a comprender y amar, nos sentimos liberados de prejuicios, resentimientos, desconfianzas, temores.

5.: Frente a las TENTACIONES, que venían del lado izquierdo del río, tenemos ahora otros afluentes del lado derecho del río, que son aportes de Dios; son las INSPIRACIONES O CARISMAS, luces, ánimo, experiencias de una providencia protectora, nosotros no las controlamos pero son una ayuda en nuestro ministerio, en nuestra vida espiritual. Son experiencias puntuales, vienen cuando y cómo Dios quiere y son bendiciones de Dios a nuestras acciones. Son gracias puntuales.

6.: Frente al PECADO, el Espíritu Santo nos capacita para hacer OBRAS BUENAS, de SERVICIO, que producen FRUTO para el PUEBLO DE DIOS. En la vida, por medio de las OBRAS BUENAS podemos ser LUZ DEL MUNDO, SAL DE LA TIERRA.

7.: Frente a los ACCIDENTES DE LA VIDA, (calamidades económicos, dificultades de familia, enfermedades, malas acciones de parte de otros, pérdida de personas queridas) el Espíritu nos regala la PACIENCIA CRISTIANA, que es tomar en positivo los accidentes de la vida; son signos de los tiempos para uno; nos unimos a la Pasión de Cristo, tomamos las cosas con paciencia y luz sobrenatural. Esa es la paciencia que tenía San Pablo en sus correrías apostólicas; sufrió las preocupaciones, los azotes, cárcel y todo como parte de su apostolado. Aprender a relativizar los sufrimientos.

8.: Nuestra PERSONALIDAD EN SU CONJUNTO tiende a la colaboración con Dios y a la acogida de los demás. En el río viejo el ESTUARIO estaba lleno de impedimentos. Ahora el estuario es amplio, nuestra personalidad está más abierta a los demás, podemos acoger las inspiraciones de Dios transformarlas en acción.



Edificación.

El Espíritu Santo se ocupa de nuestra edificación por medio de los Carismas, las Virtudes, los Dones y los Frutos, como también por los Sacramentos, la Palabra de Dios, la Liturgia, el Magisterio, el Catecismo de la Iglesia.
Somos edificados, sobre los cimientos de los apóstoles y profetas (Efesios 2, 19-20). ‘Cimientos de los apóstoles’ porque la Jerarquía de la Iglesia viene de los Apóstoles y de los Profetas. Desde día de Pentecostés los bautizados, sean laicos, religiosos, o pertenezcan a la Jerarquía, son ungidos como Sacerdotes, Reyes y Profetas. (I Pedro 2, 9-10).

(Efesios 4,6 / Isaías 11,2 / Gálatas 5, 22-23 / I Corintios 12, 31 – 13 completo)


CARISMAS, VIRTUDES, DONES, FRUTOS son fuerzas del Espíritu Santo para servir, resistir las tendencias al mal y seguir el Camino de Jesús. La Edificación la vamos descubriendo en nosotros porque tenemos un mayor gusto por nuestra oración personal y comunitaria, un deseo de leer la Biblia si no la leíamos antes y si la leíamos queremos profundizarla; y así vamos descubriendo qué es una comunidad cristiana

En el momento de su Bautismo (Mateo 3, 13-17), Jesús quedó, como Hombre, equipado con poder, con la plenitud del Espíritu Santo, con CARISMAS, VIRTUDES, DONES, FRUTOS, para anunciar el Reino de Dios, y así fue expulsando demonios, sanando enfermos, perdonando pecados, obrando cantidad de milagros (Lucas 4, 16-21).
.
Pedro, el día de Pentecostés, con su predicación, quiere mostrar que se han cumplido los tiempos de Dios. Y que el Espíritu Santo ha comenzado a obrar de una manera plena en la iglesia naciente, por medio de los CARISMAS, VIRTUDES, DONES, FRUTOS.

Como comunidad-iglesia del tercer milenio, estamos llamados a llevar una vida “apostólica y carismática”. “APOSTÓLICA” porque viene de los apóstoles y “CARISMÁTICA” porque: trabajamos con los regalos de Dios y no con nuestra propia fuerza. La iniciativa viene de Dios y no de nosotros. El día de nuestro Bautismo, nosotros también quedamos equipados con la plenitud del Espíritu Santo, con CARISMAS, VIRTUDES, DONES, FRUTOS, para anunciar el Reino. Quedamos equipados con las GRACIAS CARISMÁTICAS Y DE APOSTOLADO.

La ‘acción edificadora del Espíritu’ está orientada a nuestra ‘madurez y desarrollo’ que corresponden a nuestra ‘Estatura de Cristo’. (Efesios 4, 13). Ninguno de nosotros vive para sí. Pues si vivimos, vivimos para el Señor y si morimos, morimos para el Señor. (Rom 14, 7-8). Estamos llamados a vivir como Pueblo de Dios, como Cuerpo de Cristo desarrollando estos CARISMAS, VIRTUDES, DONES, FRUTOS.

Tampoco podemos decir a ciencia cierta, dónde empieza un carisma, cuándo se convierte en virtud, cuándo en un don, y cuándo comienza a dar frutos, solamente tratamos de darles cierta forma para poder diferenciarlos uno del otro y nada más. Todo viene del Espíritu Santo y los carismas son en número mucho más numerosos que los que San Pablo menciona, y los dones son más que siete, son sinnúmero, y así.

La experiencia muestra que si los carismas, las virtudes, los dones, los frutos no se ponen en acción, se van perdiendo. Por eso que, sin un buen ejercicio de los carismas, las virtudes, los dones y frutos, toda comunidad eclesial, sea parroquial o comunidad religiosa, permanecerá sin motor, inmóvil. Pastores, sacerdotes, laicos, seremos santificados y edificados y tendremos una unidad plena en la Iglesia si vivimos en el ejercicio pleno de los carismas, virtudes, dones, frutos. Porque ése es el Plan de Dios para edificar a la Iglesia. Nuestra opción es abrirnos al Espíritu Santo y a sus carismas, dones, frutos, virtudes para ser colaboradores en la renovación espiritual de nuestras parroquias.

Es importante también saber que en la celebración de cualquier Sacramento, sea Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Reconciliación, Matrimonio, Orden Sagrado, Unción de los enfermos, estamos permitiendo que la gracia santificante y edificadora fluya como un río de agua viva en nuestras vidas y es especialmente en esos momentos cuando el Señor puede colmarnos de modo especial con los carismas, virtudes, dones, frutos, y así podremos practicar las virtudes con menos dificultad.



CARISMAS.
Son manifestaciones del poder de Dios, signos de la acción de Dios, de su poder, son un regalo de servicio para la comunidad, para el provecho del prójimo.

CARISMAS DE PENSAMIENTO: Ciencia – Sabiduría – Discernimiento de Espíritus. No se sabe bien dónde termina uno y comienza el otro don.
· Ciencia o Palabra de Ciencia: Dios nos da una inspiración por algo interior que nos comunica por una imagen, algo en nuestra imaginación, es algo preciso.
· Sabiduría o Palabra de Sabiduría: Es una palabra, una iluminación que nos indica cómo actuar, qué hacer. Siempre que tenemos una palabra de ciencia tenemos que pedir una palabra de sabiduría porque no todo lo que el Señor revela hay que decirlo inmediatamente.
· Discernimiento de espíritus: Necesitamos saber si algo viene de nuestra naturaleza, de un mal espíritu o de Dios. Necesitamos conocer el origen. De dónde viene esta idea, esta imagen.

CARISMAS DE PALABRA: Profecía, lenguas, interpretación.
· Profecía: es una inspiración para hablar de parte de Dios y decir un mensaje inspirado de parte de Él. No significa decir algo del futuro, puede ser del pasado, presente, futuro, pero es siempre una palabra inspirada e importante para la asamblea. La profecía es para edificar-exhortar-consolar.
- Edificar: construir, fortalecer el Pueblo de Dios.
- Exhortar: para animar al Pueblo de Dios y ayudarlo así a enfrentar las dificultades de la vida, a perdonarse, a salir de depresiones, temores.
- Consolar: es fortificar al cristiano, consolidarlo en medio de las dificultades. Puede ser también que uno reciba una profecía en la forma de leer un texto de la Escritura.
San Pablo dice: “procuren los carismas pero principalmente profetizar”.
· Lenguas e interpretación: No es orar en lenguas sino dar un mensaje en lenguas a la asamblea. Uno siente el impulso de decir algo que cree es del Señor y luego tiene que esperar a que alguien interprete o si siente que tiene la interpretación, la dice. Es algo no muy frecuente. Y el mensaje recibido se somete al discernimiento de la comunidad. No todo es mensaje recibido del Señor. La oración en lenguas, en contraposición de lenguas e interpretación, es una manifestación expresiva e íntima de alabanza, adoración, súplica, acción de gracias. Dios da el deseo y la capacidad de entrar en diálogo con El. Es una gracia de oración y no un carisma de servicio.


CARISMAS DE ACCIÓN: Milagros, fe, sanidades.
· Milagros: son acciones extraordinarias en un contexto religioso que lleva a Dios. Es un signo de la presencia y el poder de Dios.
· Fe: nos referimos a la fe carismática: es una persuación que Dios quiere hacer un milagro ahí, en ese lugar. Es la fe de milagros, no teologal. No deja lugar a dudas, es una revelación de Dios. Esto puede suceder también en el caso de enfermedades. San Pedro, el día que se encontró con el cojo mientras iba al Templo a orar, tuvo la fe de milagros, por eso le pudo decir “oro y plata no tengo, pero lo que tengo te doy, en el Nombre de Jesucristo levántate y anda”.
· Sanidades: No es un don que se maneja a voluntad de la persona que ora. A veces se producen sanaciones completas, otras parciales que son verdaderos mejoramientos de salud. Nosotros oramos y Dios sana cuándo quiere y cómo quiere.

Todos estos carismas no nacen de un día para otro. Son fruto de sucesivas inspiraciones que Dios nos hace, son fruto de un “Camino De Carismas”. ‘Camino de carismas’ significa ‘camino de conversión y transformación interior, hacia un Cristocentrismo’. Vamos creciendo, pidiendo docilidad al Espíritu, sabiendo escuchar sus mociones y permitiendo que ese Espíritu actúe, cómo, cuándo y dónde Él quiera.

Hay dos condiciones necesarias para el ejercicio de los carismas: la humildad y la caridad.
- Humildad: permite que la acción de Dios pase por nosotros y llegue a donde El quiere llegar, que es la edificación y la santificación de la comunidad.
- Caridad: La caridad, el amor, permite multiplicar los carismas y hacer del carisma de uno, el carisma de todos. Por eso que en la Iglesia no puede haber gente frustrada. Si amamos, todos los carismas serán nuestros.

El carisma más importante para crecer, para ser un servidor y dirigente es el “discernimiento”. Este don nos capacita para ser pastores, sacerdotes y laicos comprometidos.


Todo Servidor, Dirigente, Necesita Discernimiento
Discernimiento es una luz de Dios para conocer cuál es su plan, para reconocer su voz de entre otras voces, es pensar como Dios piensa. Sin discernimiento todos los demás dones se convierten más en un peligro que en una bendición que edifique la comunidad.

Hace 2000 años había en la ciudad de Corinto, una comunidad carismática donde se manifestaban todos los dones, pero les faltaba el amor y el discernimiento. San Pablo les decía: No os falta ningún don. (I Cor 1, 7). Pero les faltaba discernimiento y amor; les faltaba el alma de los dones. Los los problemas surgen cuando no hay discernimiento. Todos los problemas están mencionados en I Corintios:
· Divisiones , envidias, discordias: 1, 10-16 y 3, 3,
· Problemas de relaciones personales, entre hermanos: 6, 1-11; entre hombre y mujer: 7, 1-17; 11, 1-16.
· Falsa ciencia: los gnósticos: 3, 18-23 Desviaciones sexuales: 5, 1-13; 6, 12-19
· Abusos en la Cena del Señor: 11. Mal uso de los carismas: 12, 13, 14 Iluminismo: 14, 37-38.

El río de carismas no encausado en vez de edificar la Iglesia la estaba destruyendo, en vez de formar el Cuerpo de Cristo lo estaba dividiendo.


VIRTUDES

Son una elevación y fortalecimiento de nuestras capacidades intelectuales, volitivas, emocionales y de nuestros talentos naturales. Toda virtud es un acto bueno, que puede ser transformado en hábito sobrenatural cuando tenemos la disposición a ejercitarlo; necesitamos abrimos y cooperar con las invitaciones de Dios. Toda virtud que se ejercita puede ser transformado en un don.
La virtud es una disposición habitual y firme de hacer el bien, cuandoya hemos sido fortalecidos por el Espíritu Santo. Es como un barquito que va remando, requiere de mi voluntad en fe, a pesar de que el Señor me da la gracia para remar. El el soplo del Espíritu que lleva al barquito por donde el Espíritu quiere.

Tenemos: VIRTUDES TEOLOGALES y CARDINALES O MORALES.

TEOLOGALES: (Catecismo de la Iglesia Católica Nos. 1812 al 1829). Son la Fe-Esperanza-Amor. Las recibimos en nuestro Bautismo. Fundan y animan nuestro obrar como hijos de Dios.
· Fe: Es una virtud sobrenatural que Dios regala y espera nuestra respuesta. Con ella creemos todo lo que Dios nos ha revelado y la Iglesia nos propone creer. Es nuestra adhesión a lo que Dios revela, adhesión confiada con nuestra inteligencia. (Hebr 11, 1 - I Corintios 13, 12)
· Esperanza: Por esta virtud aspiramos encontrarnos definitivamente con Dios, ponemos nuestra confianza en las promesas de Jesús y nos apoyamos no en nuestra propia fuerza, sino en la gracia del Espíritu Santo. Nos hace perseverar en el camino del Señor y nos conduce a la verdad. Nos hace progresar en la justicia, la verdad y el amor.
· Amor o Caridad: Es la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por amor a Dios. Jesús transforma la caridad en un mandamiento nuevo. La caridad es la mayor de todas las virtudes.


CARDINALES O MORALES: (Catecismo de la Iglesia Católica Nos. 1805 al 1809). Son regalos permanentes de nuestro entendimiento y guían nuestra razón y fe. Son la

PRUDENCIA, JUSTICIA, FORTALEZA, TEMPLANZA
· Prudencia: Permite que vivamos de una manera sabia y oportuna en relación a nuestro fin último, que es nuestra salvación. Nos lleva a concretar las realidades positivas, las situaciones concretas conforme a la verdad, la justicia y el amor. El prudente no tiene demasiada confianza en sí mismo.
· Justicia: Consiste en reconocer que todos somos hijos de un mismo Padre y hermanos de Jesús, coherederos de la gloria de Dios. Trabajar para que cada uno llegue a lo que le corresponde, sabiendo que uno es redimido por Cristo y es templo del Espíritu Santo.
· Fortaleza: Es lo que nos hace ser constantes en el esfuerzo diario para proseguir nuestra santificación. Nos hace progresar en medio de las tentaciones y todas las situaciones que nos tocan vivir. Nos lleva a cooperar con la gracia del Espíritu Santo. Nuestro llamado es a ser perfectos, respondiendo continuamente a este llamado.
· Templanza: Es la fuerza que equilibra nuestra dimensión espiritual y sobrenatural. Es nuestra fuente de control y armonía en la realización de nuestra personalidad. Con ella aprendemos a vivir y utilizar nuestras fuerzas dentro de un recto ordenamiento ético y moral, encausándonos hacia el bien.

DONES
Son regalos permanentes que hacen al hombre dócil a Los impulsos del Espíritu Santo. Los siete dones, iluminan nuestra inteligencia y fortalecen nuestra voluntad para vivir como hijos de Dios (isaías 11, 2). Por los dones el Espíritu Santo nos santifica y perfecciona, edifica y sostiene nuestra vida moral.

Los Dones hacen que nuestra inteligencia iluminada por el Espíritu Santo acepte fácilmente las cosas de la fe y obedezca a las inspiraciones y advertencias del E. Santo. Son como las velas de nuestro barco que reciben el soplo del Espíritu Santo. Necesitan ser orados y pedidos. Los Dones tienen su sede en nuestras tendencias purificadas y abiertas al Espíritu Santo. Los motiva el amor y los dones expresan el amor. El amor libera y purifica los dones y les da autenticidad. Necesitan ser reavivados. Leemos en II Tim 1, 6: Te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti, por la imposición de mis manos”.


A cada bienaventuranza corresponde un don.

SABIDURÍA: (Bienaventurados los pacíficos...). Es un don de síntesis. Nuestra vida va teniendo un sentido profundo, se va transformando y unificando en una entrega total a Dios en la oración profunda como en la más completa actividad.

ENTENDIMIENTO: (Bienaventurados los puros de corazón). Por este don penetramos en las verdades reveladas y en todo lo que tenga que ver con la fe. Nos permite hablar con entendimiento de Dios. El Espíritu Santo va dando comprensión de las verdades de la fe. Comprensión de lo que a nuestros sentidos resulta inexplicable.

CIENCIA: (Bienaventurados los que lloran...). Por este don vemos todo con la mirada penetrante de Dios, buscamos conocerlo en profundidad, reflexionando; vemos la fragilidad y vanidad de todas las cosas que no son Dios, ubicándonos rectamente frente a los sucesos. Este don nos libera de ataduras y nos permite elevarnos hacia Dios, buscar su bondad y grandeza sometiéndonos siempre a su voluntad.

CONSEJO: (Bienaventurados los misericordiosos...). Por este don podemos discernir si nos conviene o no tal acción y de qué manera hacerlo para santificarnos a través de ella. Este don madura la prudencia de quien lo recibe para ser maduro en la fe y ayuda a ser guía de otros en los caminos de la fe. Nos da equilibrio para obrar de una manera sensata frente a las situaciones.

FORTALEZA: (Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia...). Penetra en nuestra voluntad y nos hace practicar las virtudes de una manera heroica. Podemos emprender grandes cosas en servicio de Dios y de la Iglesia con perseverancia, aunque el camino sea duro.

PIEDAD: (Bienaventurados los mansos...). Por este don nos llenamos de un afecto filial hacia Dios a quien consideramos como Padre, y miramos a los hombres como hermanos e hijos de una misma familia que brota de Dios y a El vuelve. Crecemos en nuestra capacidad para orar, vivir el Padre Nuestro, hacer silencio, vivimos una devoción profunda.

SANTO TEMOR DE DIOS: (Bienaventurados los pobres de espíritu...). No es miedo. Es nuestra capacidad para valorar el amor de Dios, un santo temor de perder su Amor. Es un deseo de someternos enteramente al querer de Dios, a su Voluntad, es tenerle un gran respeto, buscando cultivar la humildad y tratando de no ofenderlo, eliminando los obstáculos que se oponen a El.


Sabiduría – Entendimiento – Ciencia – Consejo: ayudan a nuestra inteligencia.
Piedad – Fortaleza – Santo Temor de Dios: ayudan a nuestra voluntad.


FRUTOS

Son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. Los siete dones obran frutos en nosotros. Los frutos son signos de la vida de fe, son manifestaciones visibles de los dones, carismas, virtudes.

La tradición de la Iglesia enumera doce frutos: Amor/caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, Bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, Modestia, continencia, castidad.

domingo, 28 de enero de 2007

HISTORIA DE LA RENOVACION CARISMATICA EN NUESTRA PARROQUIA

HISTORIA DE LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA EN NUESTRA PARROQUIA

Grupo De Oración Carismática “NUESTRA SEÑORA DE NAREK”

Breve Reseña Histórica

Cumpliendo nuestros primeros 32 años de vida para la mayor gloria de Dios
y bendición de nuestra Parroquia Armenia Católica.
19.03.1982 – 19.03.2914


El “Grupo de Oración Carismática nuestra Señora de Narek”, fue gestado en oración en el Grupo de Oración Carismática “San Juan Bautista” de la Casa de la Palabra.

Nacimos el 19 de marzo de 1982 con la aprobación de Monseñor Vartán Boghossian y con la misión de orar por dos intenciones: las vocaciones sacerdotales y religiosas de rito armenio y la unidad del pueblo armenio. En los primeros tiempos, Monseñor Boghossian nos acompañó por largo tiempo en nuestra oración semanal y nos dio su enseñanza y apoyo.

El “Grupo de Oración Carismática” es abierto a todos. Nos reunimos semanalmente a alabar y adorar al Señor los días jueves después de participar de la misa de 19 horas. Los primeros y terceros jueves lo hacemos con la Exposición del Santísimo, el primer jueves oramos especialmente por las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.  El pequeño “Grupo de Intercesión” se reúne también semanalmente para este fin: “interceder” por las necesidades de nuestra parroquia, de nuestra armenidad, de quienes nos piden oración, como también por las necesidades del mundo entero.

Estamos insertos en la Parroquia, a su servicio y en comunión con todos los demás Grupos de Oración de la Vicaría Belgrano, de la Arquidiócesis de Buenos Aires, del país y con Roma.

Colaboraron en nuestro crecimiento espiritual en los primeros tiempos asesorando y participando de nuestra oración, el Padre Matías Kloster de feliz memoria (nuestro asesor durante los primeros tres años), el Padre Gomidás Beudjekian también de feliz memoria (nuestro asesor durante cuatro años), la Hna. Rosa José – religiosa Pasionista y en especial desde 1986 visitó nuestra Parroquia el Padre Carlos Aldunate S.J. chileno, teólogo de la Renovación Carismática Católica (R.C.C.) y firmante del “Documento de Malinas I  sobre la R.C.C. -  Sus orientaciones teológicas y pastorales”. 

El Padre Carlos Aldunate nos dejó un valioso material de enseñanza y formación para la Renovación Carismática Católica y para todo el Pueblo de Dios, pudiendo nosotros dar talleres de espiritualidad con ese material, de manera tan simple, para el crecimiento espiritual de muchos como laicos.  Asimismo nos dejó su enseñanza, Nelly Astelli, laica, chilena con su ministerio de sanación interior.

Desde 1989 nuestro sacerdote asesor es Monseñor Pablo Hakimian quien se puso a nuestro servicio desde siempre, en todo lo que necesitamos y también dando enseñanzas para la formación espiritual del Pueblo de Dios, en los diferentes “Seminarios de Vida en el Espíritu” y “Talleres de Crecimiento para los laicos” que venimos dando en nuestra Parroquia a lo largo del tiempo y fuera de la Parroquia, para todo aquel que busca crecer espiritualmente.

El “Seminario de Vida en el Espíritu” es la Catequesis básica vivencial para entrar en la Renovación y formar parte activa de ella en un Grupo de Oración.

El P. Carlos Aldunate formó servidores, no sólo PARA EL GRUPO DE ORACIÓN sino en todo el país para servir en los grupos.  Lo hizo a través de nuestra Parroquia y Grupo de Oración, enseñándonos a  colaborar en diversos Retiros y Talleres de: “Biblia” - “Transformación espiritual y sicológica” - “Carismas” - “Iglesia” - “Muerte y Resurrección del Cristiano” - “Ejercicios espirituales grupales en la vida, abiertos y cerrados, a la luz de la R.C.C.” - otros, como también nos enseñó la “metodología ignaciana” para acompañar a los participantes en los ejercicios espirituales mencionados. 

Los primeros sábados de mes a las 19 horas, Monseñor Pablo Hakimian celebra la “Misa por los Enfermos” con la “Bendición con el Santísimo”.

Todos los miércoles de 10 a 12 horas damos enseñanza compartiendo los diferentes talleres de Espiritualidad mencionados y otros no mencionados.

Nos han llamado también de Radios Católicas, para dar enseñanza espiritual de una manera amena. Brindamos además acompañamiento espiritual a quienes lo piden.

Sacerdotes y laicos que oraron con nosotros abrieron otros Grupos de Oración Carismática, en nuestro país y en el exterior.

Hemos colaborado por años en la formación y funcionamiento de los Equipos Diocesanos para el buen servicio de los Grupos de Oración de la R.C.C. dentro de la Vicaría Belgrano, y en unidad con las cuatro vicarías que conforman la Iglesia Latina en la Arquidiócesis de Buenos Aires.

A nivel “Ecumenismo y Diálogo Interreligioso” hemos colaborado en todas las actividades que se han desarrollado en nuestra parroquia a lo largo del tiempo, tanto a nivel de nuestra armenidad como a nivel de la Iglesia Latina.  

Además, colaboramos con las tareas que realiza la Comisión de Ecumenismo y Díalogo Interreligioso de la Iglesia Latina y estamos en contacto y oramos de manera conjunta con C.R.E.C.E.S. (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo).  Asimismo, hemos compartido buenas “Noticias Ecuménicas y de orden Interreligioso” en la Radio “María Madre del Redentor” (FM 105.1). Actualmente lo hacemos también en otra FM.

Integrantes de nuestro grupo han misionado en hospitales y colaboraron activamente en sus diferentes parroquias de las que forman parte.

Oramos en las casas con las familias cuando éstas lo piden, colaboramos con la catequesis parroquial y en las tareas que nuestro párroco nos solicita.

Para cualquier información o si DESEAS QUE OREMOS POR TUS INTENCIONES, puedes comunicarte con nosotros a los teléfonos:
4825-7821 / 4961-0865
Puedes hacerlo también al email
hildahur@yahoo.com.ar

Ven Espíritu Santo y bajo el Papado del Papa Francisco  y continúa iluminando a la
RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA y en ella también a nuestro Grupo de Oración.

Amén.

lunes, 4 de diciembre de 2006


La Renovación Carismática Católica en el pensamiento del Cardenal León Joseph Suenens.
(Por Matteo Calisi, Presidente de las Comunidades Carismáticas de Alianza de la R.C.C.)
(Publicado en el Boletín del ICCRS – Servicio Internacional de la Renovación Carismática- con sede en la Ciudad del Vaticano.

Este pequeño artículo intenta enfatizar aquellos aspectos del ministerio pastoral del Cardenal Suenens relacionados con su papel como enlace del Papa con la RCC mundial, tanto en tiempos de Pablo VI como de Juan Pablo II. Entre otras iniciativas en este área, el Cardenal Suenens comenzó una Consultoría Teológica y Pastoral que fue el punto de comienzo para desarrollar los famosos documentos de Malinas y que hemos descrito en anteriores números del Boletín de ICCRS.
Recientemente tuve el honor y la alegría en Buenos Aires de conocer al P. Carlos Aldunate s.j., uno de los famosos teólogos que trabajaron en los documentos de Malinas. Me informó que una de las preocupaciones principales del Cardenal Suenens
en esa época era que la Renovación se arriesgaba a no ser vista según su identidad y naturaleza, esto es como un impulso del Espíritu Santo capaz de renovar múltiples aspectos de la Iglesia. El Cardenal advertía a aquellos responsables en la Iglesia contra la tentación de transformar la Renovación Carismática en un “movimiento” entre otros muchos (cf Memorias y esperanzas, Veritas Publications, 1993 Cap. 6).
Las palabras del P. Aldunate volvieron a traer a mi mente otra convicción que el Padre Jesuita Paul Lebeau, teólogo privado del Cardenal Suenens, atribuía al Cardenal: la Renovación Carismática Católica ni es un “movimiento entre otros movimientos”, ni es “una manifestación exclusiva, que reemplaza a todo lo demás”, sino que es “una corriente de gracia que pasa llevando a una tensión consciente más alta la dimensión carismática inherente a la Iglesia” (Une nouvelle Pentecôte, pags. 108-109, en italiano Lo Spirito Santo, nostra speranza, Ed. Paoline, Rome 1975 y la Carta Pastoral del Episcopado Belga). Su propia fuerza dinámica lleva a la Renovación a disolverse, en lo que se refiere a movimiento distintivo, “como las aguas de un río que pierde su nombre cuando desemboca en el mar”. (Memorias y esperanzas, Cap. 6).
A la luz de tales afirmaciones, quizá no sea demasiado arriesgado pensar en una Renovación Carismática de la Iglesia, no sólo referido a un “movimiento eclesial” específico. Más bien, designaría, una corriente espiritual o “movimiento” de la Iglesia Católica, análogo a aquellos “ecuménicos”, “bíblicos”, “litúrgicos”, “monásticos”, y otros movimientos que proponen de nuevo en nuestros días el redescubrimiento de la persona del Espíritu Santo la actualidad de la doctrina y del uso de los carismas como
se indicaba en el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 12).
Esta dimensión carismática también existe -y muy notablemente fuera de los límites visibles de la Iglesia Católica, en la mayoría de las confesiones cristianas. Es un acon- tecimiento espiritual muy prometedor en términos de buscar un avance mayor hacia la unidad cristiana. Hoy, más de 600 millones de creyentes de todas las denominaciones cristianas han experimentado la gracia del Bautismo en el Espíritu Santo (cf Oecuménisme et Renouveau Charismatique, Card. Léon J. Suenens). Por esta razón la Renovación Carismática no es y nunca será la prerrogativa de una élite o la propiedad exclusiva de un “movimiento apostólico” específico. Es una gracia que se encuentra en la Iglesia y es para todo el mundo que desea recibirla con un corazón sincero sin excepción alguna.
Esta preocupación alentó recientemente a otros dirigentes de la Iglesia a evitar la tentación de institucionalizar la experiencia carismática del “Bautismo en el Espíritu” en movimiento de la Iglesia específico, haciéndolo así accesible a cualquier cristiano y concordando con el pensamiento original del Cardenal Suenens. Algunas de estas consideraciones están recogidas en un libro llamado Reavivar la llama, elaborado en 1990 por la Comisión de Teólogos y Operarios Pastorales “The Heart of the Church” (El Corazón de la Iglesia) en Techny, Illinois, con el apoyo del Comité 'ad hoc' de Obispos para la Renovación Carismática; también aparecen en un libro escrito por el P. Filian McDonnell, osb y el P. George T. Montague llamado Iniciación cristiana y Bautismo en el Espíritu Santo: Testimonios de los primeros ocho siglos (The Liturgical Press, Collegeville, Minnesota, A Michael Glazier Book, 1991).
Durante mi estancia en Argentina el P. Aldunate también me dio una copia de un discurso del P. Peter-Hans Kolvenbach, Padre General de la Compañía de Jesús, dirigido a los jesuitas en la Renovación Carismática. En un pasaje, el P. Kolvenbach dice que para el Cardenal Suenens “su primer deseo para el Tercer Milenio era que se termine de hablar de la Renovación como un movimiento al lado de otros movimientos, y que aparece cómo la Iglesia encuentra en el soplo del Espíritu su fuente inacabable de luz y vida, de verdad y de amor. Si algunos en la Iglesia viven esta realidad más explícitamente, no es por constituir aparte una organización paralela de la Iglesia, sino
para manifestar lo que en el fondo es la misma y estar enteramente a su servicio. El Cardenal me decía a menudo de ver la manera de pensar de los altos responsables del la Iglesia, para quienes todo debe articularse y organizarse en “movimientos”.
Para subrayar mejor que la efusión del Espíritu tiene necesidad de irradiar en y para la Iglesia toda, él prefería en vez de la palabra carismático, según él demasiado estrecha y un poco ambigua, la palabra “pentecostal”, que evoca y promete la actualización del Espíritu en la Iglesia entera, carismas incluidos. Pero poco importa si el encuentro internacional de los carismáticos es todavía considerado y tratado como un movimiento entre otros. Más importante es el hecho que cristianos, y entre ellos jesuitas, dan testimonio de que este don se ha hecho para todos: la experiencia de revivir Pentecostés en su vigor y gratuidad, de recibir como nuevo este bautismo en el Espíritu Santo que no ha cesado de fundar y vivificar la Iglesia y de darle la verdadera vida en abundancia, Él, el Vivificador” (3 de mayo de 2000).
El peligro de la institucionalización excesiva del “movimiento” carismático fue discutido durante la última Reunión de Líderes Carismáticos, celebrada cerca de Roma el pasado mes de septiembre (y cuyos documentos serán publicados). El recientemente
creado Comité Teológico Internacional de ICCRS no dejará de reflejar este tema por el bien y por el futuro de la Renovación Carismática.
Los dirigentes carismáticos tienen la misma preocupación que Pablo VI cuando dijo: “¿Cómo entonces puede esta “renovación espiritual” ser otra cosa que una oportunidad para la Iglesia y para el mundo? Y, en ese caso, ¿cómo podemos dejar de
hacer todo lo que podamos para que siga siendo así?” (Discurso del Papa Pablo VI a la RCC con ocasión de la Tercera Asamblea Internacional de Dirigentes, Roma, 19 de mayo de 1975).
La experiencia mundial de hoy demuestra que la RCC es desde luego un “movimiento de la Iglesia” pero uno especial. No puede asociarse con los orígenes, la naturaleza, las estructuras que son propios de otros movimientos apostólicos en la Iglesia Católica, como se suele hacer referencia a ellos.
Un documento pastoral reciente de los Obispos de Canadá ha dejado esto muy claro: “Lo que es especialmente notable de la historia y crecimiento rápido de la Renovación Carismática, es la manera a la vez espontánea y sistemática en que surgió entre los fieles para convertirse muy rápidamente en un fenómeno espiritual nacional en la Iglesia Católica de Canadá. Esto es mucho más notable ya que la Renovación Carismática no debe su origen a algún fundador inspirado o figura carismática. No tiene listas de miembros y no está atada a estructuras internas o reglas.
La Renovación Carismática es sobre todo una asamblea diversa de fieles, grupos de oración, comunidades y actividades. Sin embargo todos comparten y persiguen las mismas metas, esto es, una conversión personal y continua a Jesucristo, una receptividad a la presencia, poder y dones del Espíritu Santo, un amor profundo por la Iglesia y su obra de evangelización, una fraternidad fuerte, y un celo gozoso por el Evangelio. Uno puede decir que la Renovación Carismática ha sido y sigue siendo la obra soberana de Dios, realizada a través del Espíritu Santo. Toca las vidas de hombres y mujeres de todos los estratos sociales, renueva su fe y reaviva en ellos un amor y un celo gozosos para servir a Dios y a su pueblo.
Estos fieles laicos, sacerdotes y religiosos se han dejado sorprender por Dios, conociendo la experiencia y acción del Espíritu Santo en sus vidas. Al revisar nuestra historia de 35 años de Renovación Carismática, conviene elevar nuestros corazones en acción de gracias por los muchos dones espirituales y bendiciones que ha traído a la vida de la Iglesia Católica en Canadá”. (Pentecostés 1993)
Más allá de cualquier explicación, lo que importa realmente es que la gente en este “movimiento” y muy especialmente sus dirigentes, tienen un equilibrio espiritual sano, que avanzan en un camino auténtico de santidad y manifiestan los dones del Espíritu (cf Gal 5, 22): ¡esta es la madurez eclesial! (cf Christifideles laici 1997)
Estamos agradecidos al Cardenal Suenens por mostrarle a la RCC el camino para su apostolado eclesial. Su herencia discernimiento espiritual, sabiduría pastoral, y autoridad teológica, que ICCRS ha atesorado en sus Estatutos aprobados por la Santa Sede en 1993, será siempre relevante.

domingo, 3 de diciembre de 2006

¿QUÉ ES LA RENOVACION CARISMÁTICA CATÓLICA?

Es una “corriente de gracia” que penetra y traspasa todas las espiritualidades, todas las agrupaciones de la Iglesia.

Decía el Cardenal Suenens que: “La R.C.C. no es un movimiento más dentro de la Iglesia sino que es la ‘Iglesia en movimiento”.

Juan Pablo II en el año 2002 mencionó que “La Renovación en el Espíritu es un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia en nuestro tiempo”.

Está para animar, renovar y transformar a la Iglesia entera. Produce en sus integrantes, ‘el gusto por la oración, contemplación, alabanza a Dios, atención a la gracia del Espíritu Santo’.

El 14.09.1993 tuvo su “Reconocimiento del Pontificio Consejo para los Laicos”.

Objetivos de la R.C.C.
1. Promover una conversión personal, madura y continua hacia Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
2. Propiciar una apertura personal decisiva hacia la Persona del Espíritu Santo, su presencia y poder, que se experimenta en el “Bautismo en el Espíritu Santo” ó “Renovación en el Espíritu Santo”.
3. Fomentar la recepción y utilización de los dones espirituales (charismata) no sólo en la Renovación Carismática, sino también en toda la Iglesia. Estos dones, ordinarios y extraordinarios, se encuentran en abundancia en laicos, religiosos y clérigos.
4. Animar el trabajo de evangelización en el poder del Espíritu Santo. Evangelización de los que no están en la Iglesia, de los cristianos de nombre (bautizados), de la cultura y estructuras sociales.
5. Impulsar el crecimiento progresivo en la santidad a través de la correcta integración de estos acentos carismáticos con la vida plena de la Iglesia. Este crecimiento se realiza mediante la participación en una rica vida litúrgica y sacramental, el aprecio por la tradición de la oración y la espiritualidad católicas, la progresiva formación en la Doctrina Católica guiada por el Magisterio eclesial, y la participación en el Plan Pastoral de la Iglesia.

Estos objetivos y los proyectos que de ellos surgen han marcado la R.C.C. en personas, grupos de oración, comunidades, ministerios y equipos de servicio locales, diocesanos, nacionales e internacionales.

sábado, 2 de diciembre de 2006


LOS CINCO DEFECTOS DE JESÚS
Texto extraído del libro “Testigos de esperanza” de Mons. Van Thuan, de feliz memoria.

Detenido en 1975 por su condición de obispo y encarcelado durante 13 años en las cárceles del Vietcong, nueve de ellos en completo aislamiento, en el año 2000 Juan Pablo II encarga a Mons. Van Thuan impartir los ejercicios espirituales de Cuaresma ante la curia vaticana. Al comienzo de los mismos, Mons. Van Thuan relata cómo a pesar de las duras condiciones de su prisión, su esperanza inquebrantable en Jesús despierta la admiración e incomprensión de sus compañeros de prisión y guardianes. He aquí el admirable testimonio que dio sobre su seguimiento a Jesús.

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria

«En la Cruz, durante su agonía, el ladrón le pide que se acuerde de él cuando llegara a su Reino. Si hubiera sido yo --reconoce monseñor Van Thuân-- le hubiera respondido: "no te olvidaré, pero tienes que expiar tus crímenes en el purgatorio". Sin embargo, Jesús, le respondió: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso". Había olvidado los pecados de aquel hombre. Lo mismo sucedió con Magdalena, y con el hijo pródigo. Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas

Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida a quien va a buscarla, dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 47). Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizás incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica

Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido» (cf. Lc 15, 89). ¿Es realmente lógico molestar a sus amigas sólo por una dracma? ¿Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo? Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos... Jesús, con esta parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: «Hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta» (Lc 15, 10).

Cuarto defecto: Jesús es un aventurero

El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas. Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso. Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida. A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt 8, 20). El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, es un verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del Amor del Padre y de los hermanos. Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos, una bendita asociación de aventureros.

Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía

Recordemos la parábola de los obreros de la viña: Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, pues Jesús no nos ama por nuestros méritos, su amor es gratuito y los supera infinitamente.

¿Por qué Jesús tiene estos defectos? Porque es Amor (1 Jn 4, 16).

El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones. Jesús actúa siempre por amor.
EL PODER DE LA ORACIÓN

Este es un mensaje que te pondrá la piel de gallina. ¿Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de "cosas por hacer" y te has dicho: "Oraré mas tarde"...?? ¿O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho: "Necesito que ores por mi, tengo esta necesidad...? " Lee la siguiente historia, la cual podría cambiar o mejorar tu forma de pensar con respecto a la oración y la forma de orar... Un joven que misionaba en África, al volver de vacaciones a su iglesia de origen, contó la siguiente historia:
"Mientras servia como misionero en un pequeño hospital en el área rural de África, cada dos semanas viajaba a la ciudad, en bicicleta, para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debería de atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, debía de acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegue a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital.
Cuando llegué a la ciudad, observe a dos hombres peleándose, uno de los cuales estaba bastante herido. Cure sus heridas y al mismo tiempo, le hablé de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.
Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas. El agregó: "Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados".
Ante esto, no pude más que reír a carcajadas, y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: ‘No señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no sólo eso, sino que entre todos los contamos’. “
En ese momento, uno de los hombres en la iglesia se puso de pie, interrumpió al misionero y le pidió que por favor le dijera la fecha exacta cuando sucedió ese hecho. El misionero le dijo la fecha y el mismo hombre le contó la siguiente historia:
"En la noche de tu incidente en África, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos preparándome para jugar golf. Estábamos a punto de comenzar, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor hacía era tan fuerte, que llamé a algunas personas de nuestra comunidad para que se reunieran conmigo en este santuario, lo más pronto posible.
Entonces, dirigiéndose a la comunidad dijo: ‘Todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, podrían por favor ponerse de pie?’ Todos los hombres que habían acudido a orar por él, se pusieron de pie. El misionero no estaba tan preocupado por saber quiénes eran ellos, más bien se dedicó a contarlos. En total eran 26 hombres…”
Esta historia es un ejemplo vivo de como el Espíritu del Señor se manifiesta en formas tan misteriosas. Si en alguna ocasión sientes la necesidad de orar por alguien, deja pronto lo que estás haciendo y ora. Si tomamos este ejemplo con el corazón, podemos creer en Jesús, amarlo, confiar en Él y seguir su enseñanza de AMOR. Dios siempre escucha la oración de sus hijos. ¡Gracias a Él todo es posible!
Demos gracias a Dios por el maravilloso regalo de nuestra fe, por el maravilloso regalo de la oración y por los muchos milagros que Él realiza en ti y en mí, en nuestra vida diaria...

¡¡Que Dios te Bendiga!! ¡¡Que Dios nos bendiga!!

Del patrimonio armenio:

Oración al Espíritu Santo de San Gregorio de Narek

Oh Espíritu poderoso, suplico tu Señorío poderoso e inmutable, concede a mi alma y a mi espíritu el beneficio de la plenitud de las gracias de tu abundante misericordia y que domine sobre los sentidos.
Labra el campo inteligente de mi corazón de carne, endurecido,para que reciba y haga fructificar la semilla espiritual.
Confieso que por tu suprema sabiduría todos los dones florecen dentro de nosotros y aumentan.
Tú eres quien consagra a los Apóstoles, inspiras a los Profetas, instruyes a los Doctores, haces hablar a los mudos y abres los oídos cerrados de los sordos.
Porque el que es de tu misma naturaleza,el que es consustancial con el Padre,el que es el Hijo primogénito,
igual que la esencia del Padre y es proclamado Dios,por tu cooperación realiza todas las cosas,
Concédeme también a mí pecador la gracia para hablar con certezadel misterio vivificante de la Buena Nueva de tu Evangelio,de caminar por el sendero y el vuelo rápido del espíritua través de los espacios infinitos de las Alianzas inspiradas por Ti.
Y a la hora de intentar explicar tu palabra públicamente,que tu misericordia me precedapara decirme interiormente en tiempo oportunolo que es digno, útil y agradable para Ti,
para gloria y alabanza de tu Divinidad,y por la plenitud de la edificación de la Iglesia católica.
Y extiende sobre mí tu diestra tan cercana, y fortaléceme por la gracia de tu compasión; disipa de mi espíritu la niebla sombría del olvido, dispersando con él las tinieblas del pecado, para elevarme con la seguridad de mi inteligenciade la vida terrenal hacia las alturas.
Irradia en mí el conocimiento de tu Divinidad todopoderosa para que pueda nuevamente percibirlo sin desconfianza y asombro, para que sea digno de hacer y de enseñar y servir de buen ejemplo ante amigos de Dios.
A Ti toda gloria junto con el Padre todopoderoso y con el Hijo único y benefactor, ahora y por los siglos sin fin.
Amén.

EL SABIO

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
- ¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista.
- Y el sabio, rápidamente, también preguntó: ¿dónde están los suyos...?- ¿Los míos?, se sorprendió el turista.- ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!- Yo también... concluyó el sabio. "La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables."

1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la verdad, te llevará con amor a tu casa en el Cielo y no a las puertas oscuras.
10. Dios no te preguntará a cuántas personas diste a conocer Su mensaje; te preguntará si te dio vergüenza hacerlo.

ALMORZANDO CON DIOS

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos...” – (Mateo 7:12)

Un pequeño niño quería conocer a Dios. Sabía que tenía que hacer un largo viaje para llegar hasta donde Dios vive, así que guardó en su bolso paquetitos de chocolate y refrescos de fruta y empezó su jornada.

Cuando había caminado unas tres cuadras, se encontró con una mujer anciana. Ella estaba sentada en un banco del parque, sola, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban las migajas de pan que ella arrojaba todas las tardes al suelo.

El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. Estaba a punto de beber uno de sus refrescos cuando notó que la anciana parecía estar hambrienta, así que le ofreció uno de su pastelitos. Ella, agradecida, aceptó el pastelito y sonrió al niño. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería volver a verla, así que le ofreció entonces uno de sus refrescos.

Nuevamente la viejita le sonrió...¡ El niño estaba encantado!.-
El pequeño se quedó toda la tarde junto a la mujer comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos se dijo nunca una sola palabra...
Mientras oscurecía, la criatura se percató de lo cansado que estaba, se levantó para irse, dio algunos pasos pero se detuvo y antes de seguir, dio vuelta hacia atrás y corrió hacia la viejita y le dio un abrazo. Ella, después de abrazarlo, le dio la más grande sonrisa de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa, abrió la puerta.... su madre quedó sorprendida por la cara de felicidad que él traía. Entonces le preguntó: “Hijo ¿que hiciste hoy que estás tan feliz...? El niño contestó: “Hoy almorcé con Dios...” Y antes de que su madre contestara algo, él añadió: “¿Sabés qué? Tiene la sonrisa más hermosa que he visto”.

Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad llegó a su casa. Su hijo quedó asombrado por la expresión de paz que traía ella en su rostro, y le preguntó: “Mamá, ¿que has hecho hoy que te ha puesto tan feliz”.-
La madre respondió: “Compartí unos pastelitos de chocolate con Dios en el parque”.... Y antes de que su hijo respondiera añadió: ¿Y sabés...? es más joven de lo que pensaba.

MORALEJA: Muy seguido no le damos importancia al poder de un abrazo, de una sonrisa sincera, de una palmada en la espalda, de una palabra de aliento, de un oído que escucha, de un cumplido honesto o del acto más pequeño de preocupación.... todos esos detalles tienen el potencial espiritual de poder cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerte feliz.
Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por una temporada o para toda la vida....¡ RECÍBELOS A TODOS POR IGUAL...! Y SI LO DESEAS, TRATA DE ALMORZAR CON DIOS SIEMPRE...
Autor anónimo

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